El decálogo de Daredevil

La etapa de Brian Bendis como guionista de Daredevil alcanza su momento álgido

La etapa de Brian Michael Bendis y Alex Maleev hizo suya una estructura que ya empezaba a brillar en teleseries de culto como Los Soprano o The Wire. Hay que tener en cuenta que, cuando se publicaron estos cómics originalmente, ambos shows estaban todavía en curso y no habían copado de manera unánime la lista de las mejores producciones televisivas de la historia, si bien se encontraban entre las favoritas de los gourmets de la pequeña pantalla. Como ellas, este cómic huye no sólo de la estructura clásica en 22 páginas, habitual de los superhéroes, sino también del arco contenido, que aquí se erige en capítulo, a cambio de abrazar la narración continuada con picos de intensidad.

El más poderoso de todos esos picos fue, sin duda, cuando Daredevil se declaró Rey de La Cocina del Infierno. Y lo fue porque Bendis lanzó un poderoso desafío a los lectores: los mantendría tan enganchados como hasta entonces, pero sin darles lo que ellos hubieran deseado en ese preciso momento. Pongámonos en situación: tras toda la cadena de acontecimientos que habían colocado a Matt Murdock contra las cuerdas después de que el Daily Globe lo sacara del armario superheroico, el vigilante ciego se lanzó a una huida hacia delante, que le llevó a luchar contra todo y contra todos, superando cada obstáculo en el camino, hasta llegar al más duro de los choques, el que le enfrentó a Kingpin, su peor enemigo.

Al contrario que en otras ocasiones, Daredevil no se limitó en esta ocasión a vencer al criminal y a dejar las cosas como estaban, sino que se salió por la tangente, cuando, además de propinarle una sangrienta paliza, decidió ocupar su lugar, tal y como pudo verse en Marvel Saga. Daredevil nº 8: Hardcore.

¿Qué es lo que esperaban leer los fieles de la serie a continuación? Sin duda, la manera en que Murdock se hacía con las riendas del imperio de Wilson Fisk: las dificultades, las resistencias, las concesiones, las victorias y las derrotas que encontraría en tal empeño, y también la manera en la que eso afectaría a la vida que trataba de crearse junto a Milla Donovan.

Pero Bendis primero les hizo esperar, con él y Maleev tomándose unas vacaciones de cinco meses, todo un arco argumental, en el que fueron sustituidos por David Mack, mientras que Eco asumía el protagonismo. Y a continuación... el guionista entregó algo distinto. La siguiente historia que pudieron leer los aficionados acometía un salto temporal de todo un año, lo que de facto equivalía a un salto de fe. Eran doce meses en los que habían ocurrido todas esas cosas que el fiel seguidor de la serie quería conocer de primera mano, en todo detalle, con la narración descomprimida en la que el proyecto se había apoyado desde el comienzo.

El desconcierto del respetable lo asumía Ben Urich en primera persona, tratando de conseguir migajas que le ayudaran a entender los vericuetos por los que se había desenvuelto su amigo Matt en esos doce meses.

El plan de Bendis no era negar el acceso a esa información. El arco argumental subsiguiente, el publicado en Marvel Saga. Daredevil nº 9: El rey de La Cocina del Infierno, estuvo en gran parte dedicado a desentrañar el misterio, pero también y sobre todo a mirar hacia delante. Quedaron muchas incógnitas en el aire, y ahora, asentado el polvo y la neblina, es cuando este nuevo tomo llega para ahondar en un aspecto que entonces pasó de largo.

Porque sí, “El rey de La Cocina del Infierno” contaba, a grandes pinceladas, con Ben y Milla tomando un café, la manera en la que Matt había alejado la delincuencia de su barrio, las reacciones de otros superhéroes o el contraataque de la yakuza. Pero en la foto fija faltaba un elemento indispensable: el del ciudadano de a pie, el de aquellos a los que Daredevil estaba cambiando su destino. Las personas normales que, sencillamente, vivían allí. El Diablo ahora vivía entre ellos. Algunos lo habían visto con sus propios ojos. Otros habían escuchado las historias que se contaban en voz baja en las calles de La Cocina, y todos tenían la necesidad de compartirlo con otros que hubieran pasado por experiencias similares.

"Decálogo”, el ciclo contenido en el tomo que se ha puesto a la venta este mes, está consagrado a esa suerte de terapia de grupo... y lo que ocurre a partir de una situación, en apariencia, tan inocua como tranquila. De nuevo el guionista de Cleveland buscaba junto a Maleev la manera de sorprender. El título de la historia podría resultar engañoso de por sí, puesto que habría quien esperase un arco dividido en diez capítulos, cuando apenas cubría la mitad de episodios. A esa idea errónea podían apuntar las portadas de Maleev, donde se rompía con lo que venía siendo tradicional hasta ese momento, mediante figuras simples del protagonista sobre colores planos en los que se insertaban algunos de los Diez Mandamientos.

Este conjunto de principios normativos lo comparten tanto la religión católica, la que profesa Matt Murdock, como la judía, en la que se educó Bendis. “Decálogo” está, además, inspirada por la obra del mismo título que estrenara en 1989 el ya desaparecido director de cine Krzysztof Kieślowski. Antes de su famosa trilogía de los tres colores, el polaco desarrolló este conjunto de telefilmes basados en su particular visión de los Diez Mandamientos. “Este arco es una carta de amor hacia Kieślowski”, comentaba Bendis al respecto, a Fanboy Planet. “Es uno de mis héroes. Su obra me parece tremenda. Estaba leyendo sus guiones y me encontré con un ensayo en el que mencionaba que le gustaría que otros escritores también usaran su idea respecto a los Diez Mandamientos, porque él no era el primero que lo hacía y le hubiera gustado que otros lo hicieran después de él. Pensé entonces que Daredevil encajaba en ese tipo de historias urbanas con un tema central que las relaciona”.

Marvel Saga. Daredevil 13 Decálogo MARVEL SAGA MARVEL SAGA V1 44

Fecha de lanzamiento: 09/11/2017

€ 16,00
€ 15,20